Derechos del preso


Derechos del preso: la ley le da derecho a un tratamiento justo como ser humano. Esto significa que sus carceleros no pueden tratarlo brutalmente y que usted tiene derecho a recibir comida, agua, atención médica y a tener acceso al sistema legal. El acceso al sistema legal incluye una biblioteca legal en la que puede realizar una investigación legal y máquinas de escribir con las que puede preparar sus peticiones legales, si usted se representa a sí mismo por derecho propio.

Si las leyes de su estado prevén el derecho a la libertad condicional (liberación temprana de la prisión), usted puede solicitar la libertad condicional cuando reúna los requisitos para hacerlo. Si la junta que decide la concesión de la libertad condicional le deniega su solicitud de libertad condicional, se le debe informar la razón y se le debe conceder la oportunidad de ser escuchado.

Incluso los presos más crónicos y empedernidos tienen derechos básicos protegidos por la Constitución de los Estados Unidos. Si usted está encarcelado, debe conocer sus derechos. Si un miembro de su familia o amigo está en prisión o en la cárcel, usted también debe conocer sus derechos.

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  • Los detenidos preventivamente (aquellos ciudadanos que son demasiado pobres para pagar una fianza y, por consiguiente, permanecen detenidos a la espera de juicio) tienen derecho a ser alojados en instalaciones aptas para el ser humano. Además, los detenidos preventivamente no pueden ser “castigados” o tratados como culpables mientras están a la espera del juicio.
  • Conforme a la Octava Enmienda, los presos tienen derecho a no padecer condiciones inhumanas, ya que éstas constituyen un castigo “cruel e inusual”. El término “cruel e inusual” no fue definido cuando se aprobó la Enmienda, pero fue establecido por la Corte Suprema en 1848 que dichos castigos incluyen “destripar y descuartizar, eviscerar con vida, decapitar, disecar públicamente y quemar con vida”, entre otros. En la actualidad, muchos de estos castigos pueden parecer anticuados, pero el alcance básico de protección sigue siendo el mismo. Cualquier castigo que pueda considerarse trato inhumano o que viole el concepto básico de dignidad de una persona puede declararse cruel e inusual.
    Ejemplo: en 1995, un juzgado federal en Massachusetts determinó que los derechos constitucionales de los presos fueron violados cuando se los mantuvo detenidos en una prisión de 150 años de antigüedad que estaba contaminada con gérmenes, corría riesgo de incendio y no tenía baños.
  • Los presos tienen derecho a no sufrir delitos sexuales, incluyendo el acoso sexual.
    Ejemplo: un juzgado federal en el Distrito de Columbia declaró a oficiales penitenciarios culpables de acoso sexual sistemático, violación, sodomía, violencia física y otros abusos cometidos a presos de sexo femenino. Además, el juzgado determinó que las instalaciones carcelarias estaban deterioradas, que no contaban con la atención médica debida y que a las presas se les proporcionaban programas inferiores en comparación con los presos de sexo masculinos dentro del mismo sistema.
  • Los presos tienen derecho a quejarse sobre las condiciones de la prisión y a expresar su preocupación sobre el trato que reciben. También tiene derecho a acceder a los juzgados para manifestar estas quejas.
    Ejemplo: recientemente, un juzgado federal en Iowa otorgó a un preso $7,000 por daños luego de que se descubriera que se lo había mantenido aislado solitariamente por un año y que luego fue transferido a una instalación diferente donde su vida corría peligro simplemente porque se quejaba de las condiciones de la prisión y porque entabló un demanda cuestionando las condiciones de su reclusión.
  • Los presos con discapacidades tienen derecho a hacer valer sus derechos conforme a la Ley para estadounidenses con discapacidades (Americans with Disabilities Act) para asegurarse de tener permitido el acceso a programas o instalaciones carcelarios para los que califican y en los que pueden participar.
  • Varios presos tienen derecho a la atención y asistencia médica necesarias para tratar condiciones médicas a corto plazo y enfermedades a largo plazo. La atención médica proporcionada debe ser “adecuada”. Varios presos que necesitan atención de salud mental tienen derecho a recibir ese tratamiento en la manera que sea apropiada dadas las circunstancias. El tratamiento también debe ser “adecuado”.
  • Los presos conservan sólo aquellos derechos de la Quinta Enmienda, como la libertad de expresión, que no se contradicen con su estado de prisioneros y que concuerdan con los objetivos legítimos del sistema de corrección penal, como el mantenimiento del orden, la disciplina y la seguridad. En este aspecto, los oficiales penitenciarios tienen derecho a abrir la correspondencia dirigida a los presos para asegurarse que no contenga ningún elemento ilegal o armas, pero no pueden censurar las partes de la correspondencia que consideren meramente escandalosas o groseras.
    Nota: los presos no tienen derecho a tener una entrevista personal con periodistas o representantes de los medios de comunicación. La lógica de esta restricción es que los medios de comunicación no tienen derecho a tener el acceso a los presos que los miembros del público no pueden tener.
  • Los presos tienen derecho a no sufrir segregación racial, a menos que sea necesario para preservar la disciplina y seguridad de la prisión.
  • Los presos no tienen expectativa razonable de privacidad en sus celdas y no se los protege de las “revisaciones” o registros de sus celdas para buscar armas, drogas u otro tipo de contrabando.
  • Según la cláusula del debido proceso de la Constitución, los presos tienen derecho a no sufrir privación desautorizada e intencional de su propiedad personal por parte de los oficiales penitenciarios.
  • La Corte Suprema ha establecido que los presos que están sujetos a investigaciones o procedimientos disciplinarios tienen derecho a presentar una notificación por escrito de la violación alegada y una declaración escrita de los hechos, las pruebas en las que se basa y la razón que lo llevó a tomar esa acción. El preso también tiene derecho a llamar a testigos y presentar pruebas documentales, siempre que el permiso para hacerlo no ponga en riesgo el orden, la disciplina y la seguridad de la prisión. En este aspecto, raramente se les permite a los presos carearse con testigos adversos y contrainterrogarlos en un procedimiento interno disciplinario.
    Nota: en la mayoría de los casos, el preso no tiene derecho a ser representado por un abogado en los procedimientos disciplinarios.
  • Los presos tienen derecho a una audiencia si serán trasladados a un centro de salud mental. Sin embargo, el preso no siempre tiene derecho a una audiencia si será trasladado a un centro similar.
  • Un preso mentalmente enfermo no tiene derecho a una auténtica audiencia antes de que el gobierno lo pueda obligar a tomar drogas antipsicóticas contra su voluntad. Es suficiente con que se lleve a cabo una audiencia administrativa ante profesionales médicos independientes.
  • En 1996, el Congreso aprobó la Ley de reforma del litigio penitenciario (PLRA, Prison Litigation Reform Act), de la cual muchos críticos piensan que limita injustamente el acceso de los presos al sistema judicial federal. La PLRA contiene cinco disposiciones importantes:
  1. Los prisioneros deben agotar los procedimientos conciliatorios internos carcelarios antes de entablar juicio en el juzgado federal.
  2. Los prisioneros deben pagar ellos mismos las tasas de justicia, ya sea en un solo pago o en una serie de cuotas mensuales.
  3. Los juzgados tienen derecho a desestimar cualquier demanda de un prisionero que consideren “frívola”, “maliciosa” o que exponga un reclamo indebido. Cada vez que un juzgado toma esta determinación, el caso puede ser rechazado por el juzgado y se le puede emitir al prisionero una “anulación” en su contra. Una vez que el preso recibe tres “anulaciones”, no puede volver a entablar una demanda, a menos que pague el monto completo de la tasa de justicia por adelantado.
    Nota: si el preso corre riesgo de sufrir una lesión física grave e inmediata, es posible que la regla de las tres anulaciones no se aplique.
  4. Los presos no pueden iniciar una demanda por lesiones mentales o emocionales, a menos que puedan demostrar que también han sufrido una lesión física.
  5. Los presos corren el riesgo de perder la posibilidad de reducción de condena si el juez decide que la demanda fue entablada por motivo de hostigamiento o que el preso mintió o presentó información falsa.